Apuntes de Sociología Urbana; A propósito de los atropellos al menos a 20 ciclistas...

La seguridad vial hace referencia al modo en que podemos atender los riesgos en las vías, a la forma en que enfrentamos dichos riesgos para prevenir accidentes o bien, que el impacto en vidas humanas sea mínimo (Organización Mundial de la Salud, [OMS; 2018]).


Luego entonces, en materia de seguridad vial, los agentes han interiorizado pautas de comportamiento violentas e irresponsables para sí mismos y los demás, debido a un proceso donde la educación formal e informal no logró la apropiación de medidas de autoprotección, cuidado, prevención o disuasión de los siniestros viales, aunado a ello una autoridad invisible que actúa a conveniencia de su grupo.


Las reglas formales establecidas para realizar un traslado en las vialidades, se han especializado únicamente para los que conducen vehículos automotores, sin embargo, dichas reglas se diluyen en meros trámites administrativos que no evalúan los conocimientos, habilidades y actitudes de los futuros conductores de forma ordenada, generando un problema entre los demás agentes viales que comparten los flujos y los lugares de la ciudad.


Podemos decir entonces que la manera en que nos comportamos en las distintas vías, provocará un mayor o menor número de riesgos en la interacción con los otros y estos riesgos serán mínimos o no de acuerdo a la manera en que nos movamos o nos comportamos.


Dicho comportamiento está relacionado con la educación vial que hace referencia al hecho de que comprendamos cuales son nuestros deberes y derechos en el uso de estas vías, cristalizados en las leyes y reglamentos de movilidad de ambas ciudades (Pacheco: 2007).


Si bien es cierto que la educación vial aporta una serie de aspectos importantes en cuanto al comportamiento adecuado en las vías, es fundamental entender que la misma ésta orientada a la seguridad vial, es decir, a la prevención de accidentes de tránsito o la minimización de sus efectos, especialmente para la vida y la salud de las personas.


Otro elemento clave que debe considerarse para entender los hechos de tránsito terrestre calificados como siniestros viales, está relacionado con el derecho a la ciudad (Harvey, 2012), parece que nuestros desplazamientos urbanos son cada vez menos sostenibles en los entornos urbanos, debido a conductores imprevisibles en sus maniobras ó bien conductores al volante que muestran perversos actos de ira transformados en atropellos hacia ciclistas, justificados por el “alcohol”, no tenemos una radiografía del país para demostrar dicha hipótesis, pero llama la atención, que durante los últimos años, a pesar del

Decenio de la Seguridad Vial y la Movilidad Activa, se le siga negando al ciclista, su derecho a la ciudad, no se trata solamente de urbanismo táctico, sino de ubicar a los conductores problema para evitar en todo momento que conduzcan un automotor.


¿Porque no podemos convivir juntos en el espacio vial?, Para Garduño (2017) la ciudad contemporánea ha perdido su especificidad real y por ende la proximidad del espacio entre individuos se fragmenta sobre todo para quienes se desplazan en un automotor, ya que éste les genera una dependencia que condiciona los procesos de reproducción social y genera una creciente necesidad de movilidad.


Por lo anterior gran parte del espacio público va dejando atrás su característica de lugar de encuentro, lugar para socializar, lugar para generar cohesión social y pasa en un espacio de procesos desiguales donde la apropiación del espacio es acompañada del deseo de confort, altas velocidades y lujo que caracterizan al automóvil y alejan al resto de los agentes que interactúan en el campo vial.


Llama la atención que uno de los elementos a manera de estrategias que explica como principal elemento para lidiar con el tráfico, está relacionado con el uso de la radio y escuchar música, una segunda estrategia es el buscar atajos, así como cambiar la actitud; tres situaciones que suenan muy fácil y que seguramente todos las hemos realizado, sin embargo, estos elementos son solo una parte para entender los aspectos no formales de los conductores que pudieran ser utilizados para comprender aquellos factores disuasorios de conductas inseguras o agresivas al volante ya que forman parte del habitar la ciudad, mismo que es configurado por los agentes viales haciéndolos suyos y moldeándolos para identificarse con su espacio (Lindon, 2014) para dejar de agredir a los más vulnerables que transitan las vialidades.




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